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Las Williams, a un partido de jugar en Wimbledon su séptima final en familia
2 de Julio
Cinco años después de su último gran duelo, Venus y Serena Williams tienen que ganar sólo un partido este jueves en Wimbledon, contra la rusa Elena Dementieva y contra la china Zheng Jie respectivamente, para reencontrarse con su tradición de finales en familia.
Entre el Abierto de Estados Unidos de 2001 y Wimbledon de 2003, seis de los ocho torneos "grandes" terminaron con un enfrentamiento entre las dos hermanas estadounidenses y en cinco se impuso la menor, Serena.
Tras ese periodo de hegemonía, las dos norteamericanas no desaparecieron del primer plano, incluso ganaron cada una dos títulos más de Grand Slam, pero tuvieron que compartir los honores con otras figuras, como Justine Henin, Amélie Mauresmo, Maria Sharapova y últimamente Ana Ivanovic.
La retirada de la belga, el declive de la francesa y los sonados fracasos al comienzo del torneo de la rusa y de la serbia han despejado el camino a las hermanas, que se pasean alegremente por el césped londinense, sin ceder un solo set.
Y en semifinales es muy probable que sigan por el mismo camino porque Dementieva y Zheng son, por distintas razones, invitadas sorpresa a este nivel de la competición.
Sin duda la china causó la mayor sensación al convertirse en la primera tenista de su país que se mete en semifinales de un torneo de Grand Slam. Algo que no podía suceder en mejor momento, cuando apenas quedan seis semanas para los Juegos Olímpicos de Pekín.
El hecho de que Zheng sea 133ª mundial no se ajusta a la realidad puesto que la tenista de 25 años fue 27ª hace dos años, antes de que una lesión le privara de media temporada en 2007. Por eso los organizadores le dieron una "wild-card".
Pero de ahí a eliminar a cuatro cabezas de serie, incluida la número uno Ana Ivanovic, sin perder más que un set por el camino, hay un mundo. Ante Serena, la china de 1,64 m de altura tendrá que compensar un gran déficit de potencia con su combatividad desde el fondo de la cancha.
Después de todo, fue lo que hizo ante Ivanovic (1,85 m) y luego frente a la checa Nicole Vaidisova (1,83 m) en cuartos de final. Si ganara, la china sería la finalista más inesperada de la historia de Wimbledon, donde ninguna jugadora que no fuera cabeza de serie llegó nunca al último partido.
Una victoria de Dementieva ante Serena sería menos sorprendente. Al fin y al cabo, la rusa, número 5 mundial, es la jugadora con mejor ranking de las cuatro semifinalista, aunque se pagaría caro en las apuestas al comienzo del torneo.
Sin embargo, la moscovita nunca ha conseguido grandes resultados en césped, donde siempre ha padecido un servicio muy mejorable para una jugadora de su nivel. Ha mejorado mucho su saque últimamente pero sus bajones en cuartos de final contra Nadia Petrova demostraron que puede volver a sufrir.
Su otro punto débil es su fragilidad mental. Derrotada en Roland Garros tras desperdiciar una bola de partido, rozó la catástrofe ante Petrova, una rival a la que sin embargo dominaba por completo, dejándose llevar a un tercer set después de ir ganando por 6-1, 5-1.
Todo lo contrario que Venus Williams, que demuestra una confianza a prueba de bajas en el torneo fetiche que ha ganado cuatro veces gracias a la potencia de su saque.
Fuente: AFP
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