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Los Gigantes estuvieron perfectos y perdieron los Patriotas
4 de Febrero
Si hubo dos palabras que se han sido protagonistas antes, durante y después de disputada la cuadragésima segunda edición del Super Bowl, fueron las de "historia" y "perfección", pero siempre referidas a los Patriotas.
Sin embargo, tras la victoria sorpresa por 17-14 de los Gigantes de Nueva York, ahora son ellos los que las han comenzado a capitalizar al ser los únicos que fueron capaces de romperles el invicto a los Patriotas (18-1).
Además concluir la temporada con marca perfecta de 11-0 en los partidos disputados fuera de su campo, incluidos los cuatro de la fase final.
Una marca que nadie había conseguido hasta ahora, y todo gracias a la nueva figura de la NFL, el mariscal de campo Eli Manning, cuyo pase de 13 yardas al receptor Plaxico Burress para anotación cuando faltaban 35 segundos de partido fue la culminación de una avanzada histórica.
Pero también una captura como la que hizo el receptor David Tyree de 32 yardas antes que llegase la de Burress, desaparecido durante todo el partido, es muy difícil de explicar a nivel del coordinador defensivo de los Patriotas.
Si la definió perfectamente, el entrenador de los Gigantes, el veterano Tom Coughlin, cuando dijo al concluir el partido que podría colocarse entre una de las grandes jugadas de todos los tiempos en el Super Bowl.
Tyree, quien comenzó la temporada con su muñeca fracturada y su aporte a la ofensiva fue nulo. También fue un jugador que superó la adversidad, ya que su madre falleció de un ataque al corazón a mediados de diciembre.
Pero al margen de los aciertos de los Gigantes, también se encontraron a unos Patriotas que desde el comienzo del partido estuvieron siempre muy lejos de buscar esa perfección de la que tanto habían hablado y reivindicado para hacer historia.
No tuvieron respuestas defensivas a las acciones de Manning, que le permitieron que metiese de nuevo a su equipo en la lucha por el triunfo y conseguirlo con pases preciso, marca de Brady, que en está ocasión no la puso en práctica.
Además le robó con todo merecimiento el premio de Jugador Más Valioso (MVP), al galán de Tom Brady, una sombra de lo que demostró durante la temporada regular, y estableció el legado de la saga de los Manning después que su hermano Peyton, el año pasado logró mismos trofeos, pero con los Potros de Indianápolis.
Brady sufrió la mayor humillación de su carrera profesional porque la defensa de los Gigantes le taparon la boca cuando Burress había pronosticado que a su equipo no le anotaría 17 puntos.
Asi fue y además sufrió una presión y castigo demoledor por parte de la defensa de los Gigantes, que lo tiraron cinco veces y lo golpearon otras nueve en los intentos de lanzar el balón.
Fue una situación poco frecuente para un mariscal de campo que se cansó de establecer marcas esta temporada, incluida la de 50 "touchdows" además de un desenlace completamente inesperado para un equipo que parecía tener una cita con la historia.
El veterano Michael Strahan, uno de los tres jugadores de los Gigantes que ya habían disputado antes un Super Bowl; Justin Tuck y Osi Umenyiora persiguieron y castigaron con dureza a Brady de principio a fin.
El resultado fue que la defensa de los Gigantes limitó al mejor ataque de todos los tiempos de la NFL a sólo dos "touchdowns" y los 14 puntos fueron la marca más baja que lograron los Patriotas en la presente temporada y la fase final de la pasada.
Todo el crédito para su coordinador defensivo, Steve Spagnuolo, quien se negó a cambiar el pronóstico dado por Burress y para eso atacó a Brady en todas las oportunidades que tuvo lanzándole encima a jugadores defensivos y lo contuvo a sólo dos ofensivas de touchdown.
"Creo que nuestra defensa hizo un gran trabajo en imponer la tónica del partido", declaró Coughlin, de 61 años, que ganó su primer Super Bowl. "Ellos estuvieron a la ofensiva todo el tiempo, hicier
Fuente: EFE
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