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Un 2005 victorioso y controvertido para el ciclista Lance Armstrong
23 de Diciembre
Para el ciclista Lance Armstrong el 2005 será una página obligada en sus memorias, pues además de completar un ciclo deportivo que incluyó siete triunfos en el Tour de Francia y una batalla ganada al cáncer, tuvo que luchar contra acusaciones de dopaje y una campaña mediática que intentó empañar su leyenda.
Cuando el domingo 24 de julio Armstrong elevó sus brazos en señal de triunfo luego de cruzar por séptima vez consecutiva la meta en los Campos Elíseos de París, los aficionados de todo el mundo saludaron su hazaña con verdadera admiración.
Para sus seguidores, el ciclista tejano es un ejemplo de tenacidad, voluntad, inteligencia y entrega. Un paradigma de cómo los ideales deportivos engrandecen a un hombre y le convierten en símbolo universal.
Sus detractores, empero, señalan que Armstrong es el producto de laboratorio más formidable logrado hasta el momento en el deporte.
Un ejemplo de cómo el uso de tecnología de punta aplicada a los entrenamientos, el consumo de determinadas sustancias, más una inteligente campaña de prensa y una sólida estrategia de mercado pueden convertir a un atleta común en fenomenal competidor.
Algunos señalan que su tratamiento contra un cáncer de testículo, al que venció hace casi nueve años, marcó el nacimiento del nuevo Armstrong, más fuerte emocional y físicamente.
Cada triunfo del norteamericano en el giro francés estuvo rodeado de controversias y sospechas.
El dominio sobre sus rivales era tan absoluto que algunos, resentidos por la humillación, llegaron a decir que "no se gana un Tour bebiendo agua solamente".
En siete victorias consecutivas del Tour de 1999 a 2005, el tejano nunca dio positivo en un control, y fue sometido a decenas de ellos en todos esos años.
Armstrong anunció su retiro poco después de ganar el séptimo Tour y casi simultáneamente fue acusado por el diario deportivo francés L"Equipe (uno de los patrocinadores de la competencia) de haberse dopado con EPO (eritropoyetina) en 1999.
El ciclista rebatió duramente la acusación, y aunque se levantó una gran polvareda de opiniones, de todos lados y de todo tipo imaginables, al final todo quedó en agua de borrajas.
Armstrong se mantuvo ocupado luego de su triunfo en París, y así se le vio en reuniones con estudiantes y jóvenes de Estados Unidos y México, a los que llevó su ejemplo y mensaje, como el que se escuchó en la propia Casa Blanca donde pidió que "se dediquen más recursos a la investigación del cáncer que a la guerra" de Irak.
Ocasionalmente compartió recorridos en bicicleta con su amigo, el presidente George W. Bush, y dio varias entrevistas en las que insinuó la posibilidad de incursionar en política.
Tentado de volver para rebatir con otro triunfo las acusaciones de dopaje, Armstrong recapacitó y se mantuvo firme en su retiro, y en su negativa a hablar sobre sus métodos de entrenamiento.
"Soy feliz por la forma en que desarrollé mi carrera y feliz por la forma en que la terminé", dijo Armstrong al darle vuelta a esa página de su vida.
Fuente: AFP
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